Crujiente carpaccio de calabacín

El carpaccio es una entrada ―de origen italiano, por supuesto―, hecha con carne cruda, finamente rebanada y aderezada con una salsa de mostaza, aceite de olive, pimienta y queso parmesano. Se dice que el plato debe su nombre a las pinturas del pintor veneciano Vittore Carpaccio: el rojo de la carne cruda con los tonos ocres de la mostaza cremosa, se asemeja al colorido de la obras del pintor del renacimiento veneciano, conocido por su serie La leyenda de Santa Úrsula.

El carpaccio de calabacín nada tiene que ver con el de carne italiano, salvo porque es delicioso y el calabacín se rebana y dispone en el plato tal como la carne del carpaccio original. La receta llego a mí hace más de 15 años. No estoy segura de si fue una creación de mi hermana Andreína, quien cuando se convirtió en vegetariana lo preparaba por lo menos una vez a la semana.

Esta mañana, cuando fui a revisar mi huerta, encontré dos calabacines, uno grande que reservé para hacer una crema, y otro mediano y tierno y por lo mismo perfecto para el carpaccio de calabacín que inmediatamente me vino a la mente y que es una entrada fresca para un almuerzo o cena de verano.


Carpaccio de calabacín | Ingredientes para 4 porciones
3 calabacines medianos
Aceite de oliva extra virgen
Sal marina gruesa
Pimienta negra recién molida
Vinagre balsámico
8 cucharadas de queso parmesano (en este caso usé parmigiano reggiano)

Rebana los calabacines tan delgados como sea posible y disponlos en cuatro platos individuales. Adereza con aceite de oliva al gusto, sal, pimienta, unas goticas de balsámico y el queso.

Mi abuela Ligia, gran cocinera,
y mi hermana Andreína

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