Death & Co le devolvió el sabor a los tragos y la clase a los cocteles

Me debía esta nota sobre Death & Company desde hace tiempo. Échale la culpa al verano, a mis tomates, mis clientes, al regreso al colegio de mis hijos o a las muchas cosas que he querido compartir con ustedes. 'Twittié' la noticia y hasta escribí una nota para el Club del Ron Santa Teresa pero, como en casa de herrero cuchillo de palo, me olvidé de Savoir Faire.

En julio pasado, más de 600 entusiastas de los cocteles, venidos de todas partes del mundo, de dieron cita en el Hotel Roosevelt en Nueva Orleáns, para homenajear a lo mejor de la industria de los cocteles en la Cuarta Ceremonia Anual de Premiación del Tales of the Cocktails. Esa noche Death & Company de Nueva York fue el gran ganador.
Un jurado de 30 expertos acordó que este es el 'Mejor Bar de Cocteles de Estados Unidos' y que su selección de tragos es el 'Mejor Menú de Cocteles del Mundo' (entre los ganadores se encontraba también la ‘mixóloga’ inglesa Charlotte Voisey, creadora del Mojito con albahaca y fresa).
Hoy, mientras organizaba mis fotos, encontré estas oscurísimas de Death & Company, un estrecho bar del East Village, cuyas estoicas puertas de madera no hacen presagiar los techos de caoba, lámparas de kerosén y candelabros, ni mucho menos la vasta colección de jarabes caseros y amargos que atesora en su interior. Tampoco dicen nada de su menú de tragos que incluye una muy respetable selección de cocteles preparados a base de ron, incluyendo uno con mi Ron de Venezuela favorito: Santa Teresa 1796.

En mayo pasado fuimos allí con la misión de probar un Bumboo. Este es un trago hecho con ron, azúcar y nuez moscada, recreado por el ‘mixólogo’ Brian Miller usando el ultra Premium Santa Teresa 1796. Se me antojó este Bumboo desde el seminario ‘Historias detrás del bar’ en el marco del Manhattan Cocktail Classic, que seguí por Twitter.

El seminario en cuestión tuvo lugar en Death & Company. David Kaplan, su codueño, y 'mixólogos' y bartenders echaron sus cuentos y entre una historia y otra, mezclaron un Bumboo y alquien 'twitteó' una foto.


Los orígenes del Bumboo se remontan a la época en que piratas y corsarios al servicio de la Corona Británica surcaban el Caribe y los hombres de mar lo preferían porque su sabor era mejor que el del Royal Navy Grog. Y yo quería mi trago, tan lleno de historia, pero preparado por quienes están redefiniendo el paisaje de la industria de los cocteles en Nueva York y mezclado con uno de los más finos rones añejos del mundo.

Nos lo tomamos y nos encantó. Pero no tengo la receta de Miller. Espero conseguirla, eso sí,  la próxima vez que vaya a este bar cuyo nombre está asociado con la era de la Prohibición “… cuando el refinado oficio de los bartenders estaba al margen de la ley. Cuando se pensaba que beber alcohol era vivir una vida ensombrecida por la muerte. Cuando algunos pensaban que esos (quienes bebían) eran los muertos y compañía”.
Por devolverle el sabor a los tragos y la clase a los cocteles, y por acoger a quienes brillan cuando cae la noche, alzo mi copa por Death & Company, el mejor bar de los Estados Unidos. ¡Salud!

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