Ligera y cremosa sopa de calabacín o zapallo

En teoría el verano terminó. Y aunque no veo signos evidentes de la llegada del otoño, lo cierto es que la nueva estación comienza hoy y me acabo de dar cuenta de que en verano no hice mi crema de calabacín.

La razón es muy sencilla. En primavera preparé tres semilleros de calabacín y cuando crecieron las plantas, resultó que dos eran de zapallo y para colmo la única de calabacín que creció no resultó la más productiva. Así es que confieso: no tenía los ingredientes.
Sin embargo, como las matas de zapallo estaban cargadas y el zapallo y el calabacín son primos hermanos, resolví sustituir uno por otro y preparar esta crema, tal como me la enseñó a hacer mi mamá.
Esta es una receta tan simple como llena de sabor. El gusto se lo da sin duda la cebolla sofreída en mantequilla. Y la textura cremosa se la da el vegetal licuado. A la hora de servir puede realzar con croutons, lo verde del cebollín picadito, o con bolitas de queso de cabra fresco. Hay quien le pone crema de leche, pero a mí me gusta así solita.
Crema de calabacín o zapallo | Ingredientes para 4 porciones
1 cebolla blanca o amarilla, mediana, cortada groseramente
4 cucharadas de mantequilla sin sal
2 calabacines o zapallos grandes, cortados groseramente
1 ½ tazas de agua
Sal marina gruesa

En una olla que tenga tapa, derrite 3 cucharadas de mantequilla y a fuego mediano sofríe la cebolla hasta marchitar. Agrega los vegetales y cocínalos hasta que estén bien jugosos, por unos 5-7 minutos. Agrega el agua y cocina tapado por 8 minutos más. Retira del fuego y deja enfriar antes de procesar. Licúa hasta que tenga una consistencia cremosa. Pasa esta mezcla en la olla a fuego lento y agrega la cucharada de mantequilla restante y revuelve hasta que se disuelva. Agrega sal al gusto.
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