sábado, octubre 30, 2010

Torta de jengibre por partida doble para Halloween

A veces me encuentro disfrutando en secreto de un pedacito de jengibre cristalizado. El sabor me trae recuerdos de los casi tres años en los que, de cinco a seis veces por semana, estuve subiendo El Ávila en Caracas, antes del amanecer. Cuando llegábamos al guardabosque de Sabas Nieves, el premio era, invariablemente, un caramelo de jengibre que mi buen amigo y mentor, Luis Vezga-Godoy, solía comprar en el mercado de los chinos en El Bosque.

lunes, octubre 25, 2010

Un ángel en Los Ángeles

El fin de semana pasado fuimos a Santa Mónica. Como de costumbre, caminamos por el muelle —el histórico Santa Monica Pier, donde termina la Ruta 66— para disfrutar del atardecer mirando el Pacífico y de la brisa marina de otoño. Luego recorrimos el lujoso Santa Monica Plaza y finalmente nos alistamos para ir al concierto que nos llevó a Los Ángeles la noche del sábado.

viernes, octubre 22, 2010

Tiempo de sembrar, tiempo de cosechar

Para quien vivió siempre en ciudades grandes y apartamentos pequeños, tener mi propia huerta es, sin lugar a dudas, una de las experiencias más relajantes y gratificantes que jamás haya vivido. Es también una fuente de sentido común inagotable y la evidencia de que para cada cosa hay un tiempo y de que el tiempo de Dios es, siempre, perfecto.

miércoles, octubre 20, 2010

Potage Saint Germain: o cremita de arvejas (en criollo)

El potage Saint Germain es un clásico de la cocina francesa originalmente hecho con guisantes (petit pois) frescos. Es la típica sopa de primavera que puede hacerse todo el año con arvejas verdes partidas, que luego de cocinadas se procesan y se convierten en un cremoso puré.
Es lo que en cualquier casa venezolana se conoce como crema de arvejas y que no es más que una buena sopa de arvejas licuada. En un día lluvioso como el de hoy nada cae mejor que este potaje gustoso y cremoso.
La sencillez de su preparación es inversamente proporcional a su sabor. El gusto neutro de las arvejas se transforma una deliciosa crema  gracias al sabor que aportan la tocineta, la cebolla, el apio, el laurel y el perejil. Si se sirve con croutons es simplemente magistral. Aquí le dejo mi receta.
Potage Saint Germain | Ingredientes para 6 porciones
¼ de libra (100 gramos) de tocineta ahumada
2 cucharadas de aceite de oliva
½ cebolla cortada en trozos
1 zanahoria cortada en trozos
2 tallos de apio (celery) cortados en trozos
4-6 ramitas de perejil enteras
2 hojas de laurel
1 libra (½ kilo) de arvejas partidas
2 litros de agua
Sal marina gruesa
Es una olla que tenga tapa, se sofríe la tocineta en su grasa, a fuego mediano, hasta dorar, unos 5 minutos. Se agrega el aceite de oliva y se sofríen la cebolla, el apio, la zanahoria revolviendo constantemente por 5 minutos. Se agregan el perejil, el laurel y sal al gusto y se cocina por 3 minutos. Se agregan las arvejas y se cocina por 5 minutos más. Se agrega el agua, se sube el fuego y se lleva a hervor. Se tapa y se cocina a fuego lento por 45 minutos o hasta las que las arvejas se deshagan. Se retira del fuego y se deja enfriar. Se retiran la tocineta, el perejil y el laurel. Se procesa en el vaso de una licuadora hasta que tenga consistencia cremosa.
Para imprimir la receta haz clic aquí.

lunes, octubre 18, 2010

Picositas: galletas de jengibre por partida doble

Desde que me mudé al Sur de California, el otoño marca el comienzo de la “temporada de hornear” en mi casa. Unos días antes de Halloween, mi hijo Tomás Eugenio (6) y yo, cortamos y horneamos galletas con formas de calabaza, fantasmas, sombreros de bruja y murciélagos… Pasado el Día de los Santos Difuntos, comenzamos a hornear toda clase de delicias: galletas y panes aliñados y tortas con muchas especias. Primero para Acción de Gracias y luego para Navidad.

viernes, octubre 15, 2010

Tabouleh: la ensalada del Medio Oriente por excelencia

Una de las razones por las que cultivo perejil, más que cualquier otra hierba, es por el tabouleh. En mi casa le dicen “ensalada de perejil”. Y mi hijo sibarita y gourmet Andrés Ignacio, quien tiene casi 9 años y como yo delira por el tabouleh, empieza a rondar la cocina cada vez que lo preparo en busca de hojitas de perejil que no para de comer hasta que le sirvo el primer bol.

jueves, octubre 07, 2010

Pimentones rojos asados con aceite de oliva y ajo


La primera vez que hice estos pimentones estaba todavía en la universidad. Por esa época me enamoré de la comida española de todos los días, esa que es omnipresente en cada tasca: tortilla, camarones al ajillo, champiñones con jamón, manchego y jabugo y todas esas delicias que uno se encuentra cuando va de tapas.

miércoles, octubre 06, 2010

Comer 5 estrellas: Mero asado sobre lecho de papas

Vivo en una ciudad pequeñita en el Sur de California, a 90 millas equidistante de San Diego y Los Ángeles, en dirección hacia el desierto del Valle de Coachella. Digamos que vivo en un pueblo en el campo y que a veces quiero comer como si estuviera en París, Nueva York o Caracas (donde presumimos, no sin razón, de nuestra gastronomía cosmopolita).

domingo, octubre 03, 2010

Papas majadas (con la receta de Balthazar)

Esta es otra receta, tan simple como sabrosa, de la cocina de Balthazar y precisamente la encontré en el libro de cocina The Balthazar Cookbook: aceite de oliva, sal y pimienta sobre papas majadas.
Las papas se sirven tibias y van bien con carne y pescado. Si se dejan enfriar y se combinan con las chalotas agridulces, el resultado es una ensalada deliciosa.
Papas majadas | Ingredientes para 6 porciones
8 papas medianas
¼ de taza de aceite de oliva extra virgen
Sal marina gruesa
Pimienta blanca recién molida
Precalienta el horno a 450°F. Envuelve cada papa en papel de aluminio y hornéalas por 45 minutos (con un tenedor, asegúrate de que estén tiernas). Retira del horno y deja enfriar. Cuando aun estén tibias, retira el papel de aluminio y la piel. En un platón, maja las papas con un tenedor e incorpora el aceita la sal y la pimienta al gusto.
Para imprimir la receta, haz clic aquí.

sábado, octubre 02, 2010

Chalotas agridulces (con la receta de Balthazar)

Este es el tipo de receta que me encanta. Su simpleza es proporcional a la fuerza de su sabor, delicado y penetrante a la vez: agrio y dulce. Tiene la textura de un confit y puede guardarse en la nevera hasta por dos semanas.
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