Gemas de mi huerta

El pasado fue un fin de semana maravilloso. En primer lugar, fuimos a Yucaipa a apoyar a Andrés Ignacio (9), quien tuvo su primera competencia de natación. La pasamos buenísimo y la próxima será en julio, en Redlands. Esta será también la primera competencia de Tomás Eugenio (7), así que me encanta poder decir que la natación se está convirtiendo en un asunto familiar.

Mis hijos dicen que llevan la natación en la sangre. Nadar significa mucho para mí. Mi hermano Ernesto fue nadador.  Yo nunca competí, pero me encantaba nadar y me sigue encantando. Hubo tiempos más agitados en los que nadar, especialmente pecho, me parecía, como me lo sigue pareciendo, el mejor anti estrés. Por mucho tiempo nadar fue para mí una forma de relajarme y encontrarme conmigo misma, sintiendo como me deslizaba suavemente en el agua y contando cuántas piscinas llevaba…
Ahora, además de la natación me relajan otras cosas. Al regresar de Yucaipa, nos dedicamos a la huerta. Cosechamos zanahorias, remolachas, cebollas blancas, fresas y albaricoques. Me sigue maravillando la intensidad y brillo de los colores de todo lo que sale de esta tierra bendecida por el sol.
Los albaricoques nos los comimos frescos. Hice mojitos de albahaca y fresa y unos coolers vírgenes para el teen department. Con las zanahorias, las remolachas y cebollas hice mi colorida ensalada de ruedas. También hice zanahorias glaseadas con jengibre
Más zanahorias y cebollas, así como berenjenas, calabacines, zapallos y 18 variedades de tomates están en camino.
Mientras tanto, espero que les guste nuestra cosecha de verano.
Este fue, sin duda, un fin de semana muy feliz en el cálido y soleado Sur de California!

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