1, 2, 3 Como pelar tomates es un santiamén!

Créanme: vale la pena. El esfuerzo y el tiempo que toma pelar los tomates se ve compensado con creces, con la textura suave, aterciopelada de una salsa o una sopa.

El primer paso es por una parte, poner agua a hervir en una olla, y por la otra llenar un tazón con agua helada. Una vez lavados, con un cuchillo se le hace una hendidura para quitarle el pedículo.
Con el mismo cuchillo, se le hace un corte transversal muy superficial a través de la piel del tomate.
De seguidas, los tomates se sumergen,  de dos en dos o de tres en tres, en agua hirviendo para blanquearlos por 30-40 segundos.
De inmediato, se sumergen en agua helada para detener la cocción y enfriarlos.
Y se escurren en un colador de pasta.
Lo demás es coser y cantar: se pelan de cuarto en cuarto y se descarta la piel.
Una vez pelados, los tomates están listos para ser envasados o procesados como mejor te parezca. Así que a disfrutar de ese ingrediente maravilloso  que son los tomates pelados!

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