1, 2, 3 Salsa de tomate básica!

Desde que tengo uso de razón, esta salsa es una fija en mi cocina. Simple, es sin embargo sabrosa y es la salsa perfecta para toda clase de recetas italianas incluyendo pizzas, penne alla vodka, y albóndigas de carne, para nombrar las tres primeras que me vienen a la mente.

Para obtener una salsa de textura tersa, suelo pelar los tomates y quitarle las semillas. Aunque implica un esfuerzo extra, vale la pena. Para quienes quieran obviar este paso, pueden pasar la salsa por un colador una vez que ha sido cocinada y licuada.
Prefiero sazonarla con una ramita de romero, otra de tomillo y hojas de albahaca, todo fresco. Pero también se puede recurrir a las hierbas secas (no en polvo), en cuyo caso una cucharada de las tres hierbas combinadas será suficiente. También se puede sustituir esta combinación por una cucharada de orégano seco.
Esta receta da para tres tazas de salsa. Se puede usar inmediatamente sóla o como ingrediente de otros platos. También se puede guardar refrigerada por una semana o congelada por un año.
Como resultado de la increíble cosecha de tomates que hemos tenido este año (190 libras y seguimos contando), en estas tres últimas semanas he multiplicado las cantidades y la he envasado en frascos para preservar el sabor y color de los tomates por los próximos meses.
Para quienes quieran seguir esta técnica, después de la receta encontrarán los pasos a seguir. Personalmente me gusta envasar esta salsa en frascos de 6 onzas porque esa es justo la cantidad que uso para hacer dos pizzas medianas. También la envaso en convenientes frascos de medio litro.
Espero que les guste mi receta!
Salsa de tomate básica | Ingredientes para 3 tazas
1 cucharada de aceite de oliva
1/2 cebolla cortada groseramente
2 dientes de ajo
2 libras (1 kilo) de tomates maduros, pelados y sin semillas
1 ramita de tomillo fresco
1 ramita de romero fresco
5 hojas de albahaca fresca
Sal marina gruesa

En una olla a fuego mediano, saltea la cebolla y el ajo en aceite de oliva hasta marchitar, unos 5 minutos. Agrega los tomates y sal al gusto. Deja hervir por 5 minutos y baja el fuego. Cocina a fuego lento por 30 minutos. Desecha las hierbas. Licúa con un licuador de inmersión. Si no tienes una licuadora de inmersión, deja enfriar la salsa completamente y procésala en el vaso de una licuadora convencional.
Envasado
Una vez que la salsa esté lista, para preservarla hay que ponerla en frascos esterilizados y asegurarse de que quede espacio libre, alrededor de media pulgada (poco más de un centímetro), en la boca del frasco y de que esta esté perfectamente limpia (cualquier partícula puede interferir con el proceso de sellado). Al tapar los frascos, primero se pone la tapa y luego el aro de rosca.

Llena con agua hasta la mitad la olla donde se van a procesar los frascos. Coloca los frascos en la rejilla especialmente diseñada para ello. Los frascos deben estar cubiertos con por lo menos una pulgada de agua (2,5 cms). Tapa la olla y ponla a fuego medio hasta que hierva. Una vez que el agua comienza a hervir, se cuentan 20 minutos, si los frascos son de 6 onzas, o 30 minutos, para el caso de que sean de medio litro.

Una vez que los frascos han sido procesados, se colocan en una toalla de cocina y se dejan reposar hasta que estén totalmente fríos. Las tapas han de hacer un sonido  “pop-up” y verse un poquito cóncavas en el medio. Eso quiere decir que se hizo el vacío y los frascos están sellados. Si alguna tapa no suena y no se ve cóncava, habrá que volver a procesar el frasco o guardarlo refrigerado y consumir su contenido en los próximos días.

Los frascos deben resguardarse de la luz.

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