El olor de la guayaba (y otros manjares) en el Sur de California

Esta semana Fidelia, quien se ha convertido en mi hada madrina, me trajo guayabas de su patio, a tres cuadras de mi casa. No lo podía creer, no sabía que se podían cultivar guayabas (la esencia del trópico) en el alto desierto…

No tengo palabras para describir la fragancia de las guayabas madurándose en mi cocina y no pude sino pensar en Gabriel García Márquez quien le confesó a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza que todos los enigmas de nuestra cultura latinoamericana podían resumirse en el olor de una guayaba madura.
Buscando un arbolito de granadas para sembrar, me fui al vivero y, de la nada, la muchacha que me estaba atendiendo desprendió de una mata una granada enorme, que se había reventado y mostraba, tentadora, sus semillas rojas y brillantes como granates. Nunca había visto semejante explosión. En ese instante entendí por qué a los granates les decimos granates
Me fui a cortar el cabello y Dennise, mi peluquera, me regaló los más carnosos y dulces dátiles medjool que jamás haya aprobado, cosechados en Indio, a menos de una hora de mi casa.
Recibí estos tres regalos, que resumen la bendición del sol en el Sur de California, mientras estaba nevando a 45 minutos de mi casa y la misma semana en que atrasamos los relojes por el horario de invierno.
Coliflor
Finalmente, se respira el aire del otoño. Me levanto y está oscuro y a las 5 de la tarde está oscuro otra vez. No me quejo. Después de un largo y caluroso verano, no cae mal usar sweaters, botas y disfrutar de la chimenea. Mi única preocupación es que tengo menos horas de luz natural para cocinar y tomar fotos.
Brócoli
Aparte de ese detalle, la nueva estación trae consigo aires renovadores. Coseché las últimas berenjenas blancas y finalmente preparamos la tierra —en los cajones de madera que usamos para los tomates el verano pasado— para nuestra huerta de invierno.
Lechuga.
Ya sembramos coliflor y brócoli. Los primeros brotes de lechuga, remolacha y rábano están asomándose a la luz. Las rúculas están creciendo saludables y cada día me preparo mi ensalada de rúcula bebé.
Rúcula
Como diría Roberto Begnini, la vida es bella. Feliz fin de semana!

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