Mangos y ¡feliz cumpleaños Guita Liya!

Hoy está cumpliendo 95 años mi abuela Ligia. Seguro que está comiendo mangos (igual que yo), de las matas que tiene allá en El Valle del Espíritu Santo, en la Isla de Margarita, en el mismo pueblo donde nació y donde está el Santuario de Nuestra Señora del Valle.

Ya no se acuerda de muchas cosas. Pero le siguen gustando los mangos: briteños, de bocado, de hilacha, de injerto, y por supuesto las arepas y las ruedas de carite frito. Es lo único que come, como si se hubiera olvidado de que existen otros sabores en esta Tierra.

Ligia María Mujica de Villarroel fue una de las mujeres más fuertes que he conocido y con toda seguridad la más inteligente. Era la matriarca de nuestra familia y junto con mi abuelo Efraín, ella, quien apenas completó la escuela primaria, levantó a sus ocho hijos y graduó a siete en la universidad, incluyendo dos doctores. Como si fuera poco, ayudó a criar a un poco de nietos, incluyéndome a mí que soy su primera nieta. Mira que sí que soy suertuda.

Su influencia en mi vida no es sólo inconmensurable sino indeleble. Gracias a Ligia soy "mariana": creo en nuestro Señor Jesucristo y en la Virgen María Santísima. De tanto verla en los fogones aprendí que la cocina no es otra cosa que el más simple y puro acto de amor.

Le debía a mi abuela y a mi misma estos párrafos desde el mismísimo momento en que comencé a escribir este blog. No importa que ella no sepa quién soy. La quiero y hoy me desperté pensando en ella. A los mangos me remito. 
¡Feliz cumpleaños Guita Liya! 

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