¡Feliz año nuevo!

Como diría la canción de Sinatra, 2013 fue un buen año. En estos 12 meses aprendí que las cosas buenas e importantes nunca están en las zonas de confort. Para vivir y sentirte vivo, tienes que salir y arriesgarte. Puede que sea difícil, duro y hasta incómodo, pero al final el resultado vale la pena.
Aprendí además una de las cosas más difíciles (al menos para mí) en la vida: a decir que NO sin sentirme culpable. Me tomó un tiempo, pero pasé la prueba y más de una vez. Así que ¡bingo!

También aprendí lo importante que es no conformarme con menos de lo que realmente quiero y merezco. Más  importante aún, ahora sé exactamente lo que NO quiero y esa certeza me hará la vida más fácil, o al menos esa es mi esperanza.

En 2013 dejé ir muchas cosas y finalmente perdoné a quienes alguna vez me lastimaron. Sin el peso de ese equipaje, me siento ligera, liviana para seguir adelante y sonreír y vivir mi vida, como diría Marc Anthony, disfrutando de mis hijos, contando mis bendiciones y siendo cada día mejor persona.

El pasado pasó, no se qué me depara el futuro y todo lo que tengo es un regalo precioso: HOY. Y hoy finalmente entendí por qué lo llaman “presente" ¿Acaso no es una maravilla? 

Hoy quiero desearles a todos ustedes mis consecuentes lectores, los que están llegando, los que vienen de vez en cuando, los que me escriben y se preguntan por dónde ando cuando no aparezco, un feliz y próspero 2014. Haré mi mejor esfuerzo para seguir publicando mis recetas y compartir ideas y colores brillantes y sabores y, con suerte, ¡alegría!

Más que nunca, creo que la vida es bella y vale la pena ser vivida y por ello, y por todo lo que aprendí este año, estoy agradecida. 

Andrés Ignacio (12) no está en la foto porque ya casi es un adolescente y no quiere, como es natural, nada que lo asocie con su mamá en Internet (no sea que se enteren en Instagram y se “raye” de por vida). Por lo pronto, Tomás Eugenio (10) y yo gozamos un mundo haciéndonos este autorretrato.

¡Feliz año! Y seguiré diciendo que la vida es bella hasta que alguien me demuestre lo contrario.

Etiquetas: ,