¿Alguien pidió tequila? Te lo traigo y ¡con coco!

Foto cortesía Don Julio
Antes de hablarte de este trago de tequila, quiero contarte de mi primer encuentro con la gastronomía mexicana. Era todavía una adolescente y fue en El Tizoncito, una taquería en Caracas, donde servían tacos y tamales, burritos, flautas y enchiladas, guacamole, totopos y pico de gallo.


En El Tizoncito había una barra que acomodaba a ocho comensales y seis mesitas de cuatro, en las que ponían unos caddies con tres salsas, la una más picante que la otra. Y a manera de postre siempre me comía unas obleas rellenas de cajeta (dulce de leche o arequipe) que me fascinaban.

Después le tocó el turno a El Tizón, un restaurante que tenía la particularidad de que servía comida peruana y mexicana. Aquello era, de verdad, lo mejor de dos mundos. Allí descubrí además la torta o pastel de tres leches, un postre que en los años 80 se puso muy de moda en Caracas.

A El Tizón iba a comer guacamole mientras esperaba mi chupe peruano de langostinos y unas fajitas de carne que llegaban a la mesa en un sartén de hierro humeante, con la advertencia de que tuviera cuidado de no quemarme ¡Aquello era mejor que ir al Benihana!

La verdadera revelación, sin embargo, la tuve mientras vivía en Nueva York y no fue precisamente comiendo, sino en el cine, cuando vi por primera vez Como agua para chocolate.

Cosa rara, jamás probé una gota de tequila, hasta que una vez Valeria Foi llevó una botella para una reunión en mi casa, que se tomaron de una forma que me era extraña: echándose un poco de sal en la mano y venga tequila en un vaso de chupito (shot): seco, solo, derecho, para después chuparse un cuarto de limón verde, arrugando la cara.

Cosa de machos, pensé, aunque también las mujeres seguían aquel protocolo. Y yo, que siempre he creído que los cocteles se disfrutan mejor con calma, no entendía nada. Después supe que el ritual era una costumbre sin sentido y que solo se justificó en el pasado, cuando el tequila no era tequila sino una mezcla de alcoholes agrícolas de baja calidad.

El trago que comparto contigo hoy, cortesía de Tequila Don Julio Añejo, es otra cosa y, a juzgar por la foto, es elegantísimo. Espero que te guste.

Extravagancia de coco
Ingredientes
1 onza de Tequila Don Julio Añejo
1/2 onza de vermú dulce con coco*
1 toque de Chocolate Molé Bitters
1 ramita de canela ahumada para decorar

Preparación
Combina el tequila, el vermú dulce con coco y el Chocolate Molé Bitters en una coctelera con hielo. Revuelve.

Sirve en un vaso corto y decora con la ramita de canela.

Ingredientes para el vermú dulce con coco
1,750 lts de vermú dulce
1 taza de coco dulce rallado

Preparación del vermú dulce
En una jarra mezcla el vermú con el coco rallado y tapa.  Deja reposar 2 horas.

Cuela en una botella esterilizada, etiqueta y refrigera.

Para imprimir la receta haz clic aquí.

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