The Quiet Man: Lo que no cura un buen whisky, no lo cura nada

Fotos Ronira Fruhstuck

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The Quiet Man. Literalmente el hombre tranquilo (reservado, que no habla), The Quiet Man es además del nombre de una película, el nombre de un nuevo whisky irlandés, a cuya presentación, en el Fontainebleau Miami Beach, tuve la oportunidad de asistir hace poco.

Que no soy muy de whisky es público y notorio, pero la elegancia de la botella y la invitación me hicieron caer en la tentación y fui a dar al Fountainebleau a ver de qué se trataba The Quiet Man, el primer whisky que se embotella en Derry, al norte de Irlanda, en 100 años.

De la mano de Luxco, empresa dedicada a la producción, distribución y mercadeo de bebidas alcohólicas, The Quiet Man llega a Estados Unidos en dos presentaciones: The Quiet Man Traditional Blended Irish Whiskey y The Quiet Man 8-Year Single Malt Irish Whiskey


Cuando le pregunté a Ciaran Mulgrew, director gerente de Niche Drinks y creador de The Quiet Man, por qué escogieron Miami como puerta de entrada al competido mercado estadounidense, su respuesta fue cándida: la ciudad es conocida por sus bares, restaurantes, vida nocturna  y cultura de fiesta, por algo vivimos donde todos vienen de vacaciones. 

The Quiet Man debe su nombre al bartender John Mulgrow, quien por más de 50 años escuchó las historias de sus clientes con el celo del sacerdote que escucha un secreto de confesión.

Foto cortesía The Quiet Man
Cuenta Mulgrew, que su papá lo llevaba a su trabajo y por lo mismo creció entre los aromas, sonidos y risas del bar. Por eso cuando decidió hacer su propio whisky, resolvió llamarlo The Quiet Man como un tributo a su padre.

Y así nació este whisky que es añejado y embotellado en Derry por Niche Drinks, una empresa que desde 1983 produce licores de crema  (Shannon's Irish Coffee y Shannon's Irish Cream Liqueur) y cocteles ready to drink


La malta fermentada es destilada en alambiques tradicionales mediante el método pot still, y el alcohol que resulta es añejado en barricas de roble blanco y luego en barricas de bourbon de primer llenado, que le confieren notas dulces y picantes. 

Foto cortesía The Quiet Man
Según Mulgrew, es precisamente en ese añejamiento donde estriba la diferencia entre un buen whisky y un gran whisky. Contrario a la creencia generalizada, no es sólo el destilado de granos (cebada, trigo, maíz) de primera calidad, sino sobre todo el envejecimiento, el contacto del alcohol con la madera, lo que le confiere al whisky sus atributos distintivos.

Prometo preparar y compartir aquí la receta del coctel que me tomé durante la presentación de The Quiet Man. Se llama Irish Sweetheart y es una delicia y como dice el dicho irlandés, lo que no cura un buen whisky, no lo cura nada. Pero eso (el Irish Sweetheart), es materia para otro post.



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